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jueves, 19 de enero de 2012

Harley-Davidson XR1200X

Como ya os comenté en la entrada anterior, Harley-Davidson no se ha caracterizado por hacer motos deportivas, pero que le gusta hacerlas está claro y que busca este concepto de distinta manera a la que lo hacen Japoneses e Italianos, también está claro. He de admitir que la primera vez que vi cara a cara una XR1200, no me llamo demasiado la atención, es posible que quizás además de no estar acostumbrado a ver una moto mezcla de deportiva, "dirt-track" y custom me chocara, el color en la que la ví decorada, con el naranja predominando, color que no es muy de mi "devoción", hiciera que no me emocionara demasiado. Pero la "X", es uno de esos modelos que cuanto más la miras, más te gusta.



Foto: Pedro Mota

Particularmente, no he tenido el placer de probar una, pero nuestro amigo Pedro Mota, posee la maravilla que podéis ver en las fotos de la entrada, amén de una una Fat-Boy, hablando con él, me comentó sus impresiones sobre la "X", que os detallo a continuación. Pedro ronda la cincuentena, por lo que admite que se crió con motos toscas y duras, nada cerca de las exquisiteces de las que podemos disfrutar hoy en día, por lo que esta más que acostumbrado a sentir la carretera directamente y a manejarse con motos pesadas y que deben ser controladas, porque sino te controlan a ti. Habiendo probado anteriormente la XR1200 "a secas", cuando pudo tratar de "tú a tú" a la "x", vió que había mejorado ostensiblemente, ya que la firma de Milwaukee, la había dotado de horquilla invertida, amortiguadores traseros de gas regulables y con una mejora en los frenos del tren delantero muy apreciable. no se lo pensó y decidió  hacerse con una.


Foto: Pedro Mota

Lo que experimento la primera vez que se montó en su nueva adquisición, no le defraudó en absoluto, se encontró con una moto, como yo digo, para "hombres", es dura, sin concesiones a la comodidad, con una aceleración brusca y agresiva, no es que estire arriba como una Japonesa, pero no lo necesita, ya que te da todo lo que tiene desde abajo, no hace falta pasar de 4.000 r.p.m. No tiene el chasis de una superbike, pero el que monta funciona perfectamente. Es una moto ideal para hacer curvas por tu carretera de montaña preferida, ya que al tener una respuesta tan rápida al acelerador te permite enlazar curvas con un rapidez pasmosa. Su velocidad punta, no es que sea una de sus cualidades a destacar, pero como bien dice Pedro, ni falta que le hace, cuando te compras esta moto, no buscas romper los records de velocidad punta, buscas otras mil características que nada tienen que ver con esta cualidad.


Foto: Pedro Mota

Lo que está claro es que este modelo es un soplo de aire fresco dentro de la firma Americana, y que es una opción muy recomendable para todos aquellos que busquen una moto deportiva vista desde otro ángulo, que no sea el Japonés o el Italiano, todos igual de excitantes, pero con distintas características. Y lo que siempre escribo cuando hablo de una Harley, ninguna marca te da "ese" extra que te da la firma Norteamericana, de  poseer y conducir un verdadero "mito" con ruedas.
Gracias Pedro, por tu colaboración. Esta entrada va por ti.

Foto: Pedro Mota

viernes, 25 de marzo de 2011

VFR 800FI V-TEC4-ABS

Como ya dije en la entrada en la que hablé de la K1200R, esta moto me dejó un sabor agridulce, quizás fui demasiado osado, entrando en un segmento que no me terminaba de convencer, como eran las motos "naked" de gran cilindrada, sin duda alguna me dejé llevar por la agresiva figura de la BMW, que todavía hoy me sigue encantando. Seguramente, como hice un experimento, que no salió completamente redondo, decidí ir a lo seguro, y volví a confiar en Honda y en un modelo que ya conocía, la VFR. Este modelo como ya reseñé en su momento era una maravilla de la suavidad, de la terminación en sus acabados, parecía que tenía un motor eléctrico, te permitía hacer muchas cosas bien y con comodidad, pero es precisamente lo que no me convenció en la vuelta al modelo de Honda, seguía siendo suave, cómoda y más segura gracias al ABS, pero precisamente este modelo incorporaba como novedad el sistema V-TEC4, un prodigio de la técnica que a mi no me convenció lo más mínimo. La peculiaridad de este sistema radica en que hasta las 7.000 r.p.m., el motor funciona como una bicilíndrica para dotar de más bajos, cuando se circula a pocas revoluciones y a partir, de ese rango entran los cuatro cilindros para tener "chicha" arriba, pues bien, ni se notaba tanto el aumento de potencia abajo, ni se notaba arriba y además el paso por las 7.000 r.p.m., era bastante incómodo, porque daba la sensación que la moto no terminaba de empezar a tirar con fuerza, vamos, un rollo. Es posible que en mi desencanto influyera que venía de motos de entre 150 y 160 CV. a una de 110 CV., y en una distribución de la línea de potencia radicalmente. No os equivoquéis, salvo el problema del bache de potencia, el resto de la moto funcionaba como un reloj suizo, con una suavidad insultante y con una fiabilidad que pocas marcas salvo Honda te pueden regalar.




Me tuve que volver a equivocar en la elección, para darme cuenta definitivamente que tipo de moto era la que me apetecía de verdad, y es que el veneno de las deportivas, me había infectado, sin posibilidad de cura. Cada vez que salía a dar una vuelta con amigos y ellos llevaban una RR, se me ponían los dientes largos y aunque llevaba la VFR en lo más alto del cuentarrevoluciones, no había manera, estaba más mosqueado que un pavo en "acción de gracias", además cuando a la VTEC le buscas las cosquillas en carretera de curvas, se las encuentras demasiado deprisa. Las suspensiones son demasiado blandas, te quedas corto de potencia en la salida de las curvas, el cambio es mas lento de lo deseado, otorgándote con algún susto, en reducciones bruscas en forma de "punto muerto" inesperado, lo digo por experiencia, mis amigos Valentín y David, lo saben bien, ya que estaban uno de los días que pasó, y os puedo asegurar que no es ningún plato de gusto. Precisamente un día que fuimos a dar una vuelta David y Yo, pronunció las palabras mágicas, "Quieres probar la R1?", ha sido, con diferencia, de todas las motos que he probado en mi vida, la que más me ha impresionado en la primera toma de contacto, tanto fué así que mi siguiente moto fue una R1. Os podéis imaginar lo que sentí cuando me volvía a sentar en la VFR, uffff!!, que aburrimiento!!!, no veía el momento de soltar mi moto en un concesionario de compra-venta.



La verdad, es que la tuve poco tiempo, desde que probé la superbike de Yamaha, eso sí la estética del buque insignia de Honda me sigue pareciendo superatractiva, porque como siempre comentamos entre amigos, cuando dejas tu moto aparcada y te giras para mirarla, tienes que babear desde el primer día al último. Por último puntualizar, que esta moto es ideal para quién quiera una moto para todo, ciudad, curvas, viajes, es decir, yo la daría un 7 en todas estas facetas, que ya es bastante, quizás en carretera subiría hasta un 8, porque es realmente cómoda y la suavidad y finura de marcha es elogiable. Una gran moto, pero que por segunda vez, no era lo que necesitaba en ese momento.


martes, 25 de enero de 2011

BMW K1200R

La BMW, fue la sucesora de mi primera CBR 1000RR, el cambio, huelga decir que era descomunal, no tanto en potencia, ya que la Alemana ofrecía alrededor de unos diez caballos menos que la Honda, pero si en concepto. La CBR, es una superdeportiva sin concesiones, si es cierto, que como buena Honda dentro del concepto radical en el que se encuadra es relativamente "amable" con el piloto, es una montura hecha y preparada para hacer curvas e ir a velocidades ultrasónicas, transmitiendo sensaciones que sólo una "Superbike" te puede ofrecer. Por otro lado la moto de la factoria Bávara, es un muy buen ejemplo de lo que ultimamente se está denominando como "macho-bike". Teniáis que ver el folleto de propaganda de este modelo que publicaba BMW, era una alegoría de todas las cualidades que debe tener la moto de un auténtico "Macho-Men". Coñas a parte, la K, es una moto que también te puede ofrecer momentos muy excitantes, tiene un par motor de otra galaxia, los neumáticos se desgastan con la misma velocidad con la que sale disparada de los semáforos, pocas motos te pueden seguir en esa tesitura, además te ofrece una comodidad bastante alta tanto en ciudad como en carretera, en esta última se hace casi imprescindible la cúpula "sport", que ofrece BMW, entre la lista interminable de extras, ya que es poco aparatosa y desvía muy eficazmente el viento de la zona alta del piloto. El modelo que pude disfrutar tenía el sistema de ajuste de suspensiones automático, (ESA), una auténtica gozada, y era bastante apreciable la diferencia entre los distintos ajustes, para tipo de conducción y cantidad de carga, con o sin pasajero, vamos, una virguería. 






Otro de los extras que tenía el modelo, eran los puños calefactables, que si bien en invierno lo agradeces, el sistema no está logrado, pero en cualquier marca, ya que lo que calienta el puño es la palma de la mano, y donde realmente necesitas calor es en la punta de los dedos. Otro día os hablaré de unos guantes que estoy probando, éstos cuentan con una resistencia alrededor de los dedos, y el resultado es muy bueno.
La línea de la BMW, es muy personal, es de esas motos que o te encantan, o las aborreces, a mi personalmente me parecía una pasada, si es verdad que creo que me equivoqué en la elección del color, ya que me gustaba mucho más la que era negra completa, ya que al tener motor y basculante pintados en negro le otorgaba un punto de agresividad muy a tener en cuenta.
En lo que a prestaciones puras respecta, el motor de cuatro cilindros en línea que montaba, no estaba muy afinado, daba bastantes tirones a bajas revoluciones, sobre todo cuando estas en ciudad y continuamente tienes que estar tirando de embrague, el ruido que producía la caja de cambios al meter primera, era bastante molesto, e incluso la moto se movía como una Harley, cuando lo hacía, y por supuesto sin el encanto de las motos de Milwaukee. Es una moto muy larga, lo que te penaliza ostensiblemente cuando pretendes hacer curvas, y el cardán, que en cuanto a mantenimiento es una delicia, porque te olvidas completamente de él, cuando le pides reducciones de marcha un poco agresivas, ¡ojito!, que te puedes llevar más de un susto, es decir tienes que ser muy consciente en todo momento de lo que llevas bajo tus piernas, lo que ocurre, es que como potencia hay de sobra, te terminas animando y eso te puede pasar factura. En cuanto a los frenos, no os creáis que me entusiasmaron demasiado, llevaba un ABS, en teoría, lo mejor del mercado, pero sinceramente, después de haber probado las pinzas de anclaje radial, con bomba radial y latiguillos metálicos de la Honda, los frenos de la BMW, me parecían los de una scooter, con el handicap que despues de 500 km realizados, el disco de freno trasero cristalizó, en cuanto tocaba el freno trasero, este me ofrecia la novena de Bethoveen, en versión chillido, muy desagradable, contestación del concesionario, que tenía que cambiar mi forma de conducción..., sin comentarios.
Quitando este último apartado, os diría que es una moto muy bonita, que en marcha es comodísima, y ofrece una buena seguridad al manillar, si consigues entender los frenos..., lo que estaba claro es que me había equivocado de elección, no era lo que estaba buscando, o por lo menos no me hacía disfrutar tanto como lo había hecho su predecesora, (he de admitir, que esto último ya me lo había aviasado mi amigo Valentín, unos meses antes). Nunca es tarde...



miércoles, 29 de diciembre de 2010

Yamaha YZF R6 ´00

Hoy le toca el turno a la primera deportiva que tuvo mi amigo David, compañero en las dos rodadas que he realizado y de las que espero que realicemos el año que está a punto de comenzar, una preciosa Yamaha R6 del año 2000. Ésta y su hermana mayor, fueron las auténticas protagonistas de la revolución que se produjo en la categoría de las superdeportivas tanto en la media cilindranda, como en las de mil centímetros cúbicos, la R1, lo que a la postre las convertiría, durante una larga temporada, en dominadoras absolutas de ambas categorías.
David, venía de tener una Suzuki Bandit de 600 c.c., y desde hacía mucho que le apasionaban las deportivas por lo que decidió dar el salto a sensaciones más puras sobre dos ruedas, y os puedo asegurar que la supersport de Iwata no le defraudó en absoluto, según me comenta, "fue un agradable encontronazo con la realidad, de la que no fuí consciente hasta que no giré por primera vez el acelerador". Su tarjeta de presentación era clara, 120 CV. en 200 kg., más que suficiente para empezar a realizar pinitos en carretera o circuito. Como muchas de las 600 deportivas, a bajas revoluciones son aparentemente "dóciles", pero cuando subes de vueltas, te tienes que ir preparando para la patada que te suelen dar a partir de las 9.000 r.p.m., en la R6, era a partir de las 10.000 r.p.m. y más que una patada, era una excitante coz, con la que te obsequiaba, y ya podías agarrarte fuerte al manillar, por que si no, era capaz de dejarte en el sitio.



Era una moto muy rápida de reacciones, y muy ágil, no en vano el chasis y el basculante, era de lo mejorcito del mercado en aquella época, y además según me recuerda mi amigo, "estaba principalmente orientada al circuito, quedando ese año, primera en el Masterbike organizado por la revista "Motociclismo", con bastante ventaja respecto de su perseguidora más inmediata". Otro detalle curioso era el poco ruido que emitía el escape de serie, llegando en momentos a dudar, si la moto estaba en marcha o no. A pesar de equipar un equipo de frenos de primera categoría, bomba de freno Brembo de 16", la frenada era correcta, nada espectacular. Era una moto bastante "polivalente", sabiendo siempre que existen limitaciones, pero es que hablamos de una aténtica supersport. Donde más cómoda se encontraba, era en circuito y en carretera de curvas, si éstas se retorcían un poco, había pocas 1000RR, que se te pudieran acercar al colín, pero siempre, controlando en lo posible, el nervio de la YZF para evitar sustos indeseables. En viajes largos no fatigaba en exceso, para el "paquete", eso era otra historia. David disfrutó de ella durante 6 años y llegandole a hacer 50.000 km, incluyendo en ellos varios viajes a Grandes Premios, Jerez, Cheste, Montmeló... En definitiva, que guarda un grandísimo recuerdo de ella y sobre todo la gratitud de haberle descubierto, su gran pasión sobre dos ruedas, las motos superdeportivas.




martes, 21 de diciembre de 2010

BMW F800R

Hoy le toca el turno a la moto de Pablo, cuando mi amigo se planteó adquirir su primera moto, se estudió la situación como suele hacer en su trabajo, baraja distintas opciones, valora las ventajas y los inconvenientes y cuando ha hecho un estudio pormenorizado elige la opción más adecuada. Efectivamente, la opción más adecuada, porque eso es lo que define a esta moto, no esperes de ella que sea la primera en alguna de las facetas en las que se pueda encontrar inmersa, lo que si puedes esperar, es que en ninguna te va a decepcionar. Como me comenta su feliz dueño, es una moto muy fácil de conducir, tiene potencia suficiente para desenvolverte con soltura, tanto en ciudad como en carretera abierta, en autopista, tiene las limitaciones lógicas de una naked, en cuanto a la protección que te puede ofrecer. Gracias al amplio catálogo de extras de la marca alemana, puedes tunear tu moto lo suficiente como para que ésta te haga la vida sobre dos ruedas, mucho más fácil y cómoda, el ha elegido, los puños calefactables, ABS, (ambos extras muy recomendables, si vives en Bruselas, como él), luces de xenon, GPS, bueno la verdad es que mi amiguete es un fanático de los gadgets..., etc...







La última vez que estuvimos mi mujer y yo en Bruselas, Pablo tuvo la amabilidad de dejarme probar su "burra". Hay un detalle en el que ambos coincidimos y que curiosamente había experimentado anteriormente, cuando conduces la BMW a bajas revoluciones el motor da bastantes tirones, y aunque tengas una sensibilidad exquisita con el tacto del embrague, no consigues evitarlas, (decía que curiosamente ya había experimentado, porque aunque ya me explayaré en alguna entrada futura, yo fui el orgulloso dueño de una BMW K1200R, que tenía el mismo "defecto", aunque las configuraciones de los motores son distintas, bicilíndrica la F800R y tetracilíndrica en línea la K1200R, pero en efecto es así, las dos tienen esos incomodísimos tirones cuando te mueves en la zona baja del cuentarrevoluciones sobre todo en ciudad). 
Por otro lado decir, que la postura de conducción es muy equilibrada, el tronco bastante erguido, los brazos no reciben casi peso del cuerpo, piernas muy relajadas y poco flexionadas y un asiento muy cómodo, además el sonido que sale por el escape es muy atractivo, ronco pero sin atronar, el cual mejora bastante si le pones el Akrapovic, especialmente diseñado para este modelo. Por último me comenta que el sistema de frenos funciona muy bien, aunque echa de menos un poco de potencia extra, el tarado de las suspensiones es un poco blando, para contribuir a la comodidad general, pero que si pretendes exigirle un poco en carretera de curvas sería deseable endurecerlo un poco, por lo demás otra moto estupenda para comenzar a foguearse en el mundillo de las dos ruedas, que no te va a defraudar en absoluto y que si eres amigo de comprarle "chuches" a la moto, con el catálogo de la marca Bábara, te vas a volver loco.




lunes, 13 de diciembre de 2010

Honda CBR 1000RR ´05

Honda CBR 1000RR ´05

Menudo misil!, la RR fue mi primera moto gorda de verdad, después de haberme rodado con la VFR, decidí que había llegado el momento de pasar a palabras mayores, la verdad es, que siempre me han gustado las superdeportivas, pero en un principio nunca me planteé tener una, pero tengo que reconocer que después de recorrer cerca de 16.000 km con la VFR, decubrí, que disfrutaba mucho más con las curvas que con las rectas, y aunque la VFR no lo hacía nada mal en lo primero, me daba la sensación, que necesitaba algo más, tanto en agilidad como en potencia. Mentiría, si dijera que cuando me subí por primera vez en la "Fireblade", (así se ha llamado siempre éste modelo), no estaba nervioso, por saber como reaccionaría ésta al girar el puño del acelerador, pero enseguida me dí cuenta, que como todas las motos que salen de la firma japonesa, son facílisimas de conducir, si no haces locuras...




La CBR, era una moto que te permitía conducirla, si no te metías en pedirla exprimir sus cualidades, en monomarcha, es decir, en cuarta, tenías una buena salida y te dejaba llevar una velocidad legal, sin sentir que estabas apurando el motor, la postura era "cómoda", sabiendo que hablamos de una RR, la postura no estaba muy forzada hacia los semimanillares, ni las piernas se encontraban demasiado flexionadas, el tarado estandar de las suspensiones era correcto para todo tipo de uso y lo que experimentabas cuando en una marcha corta, la "retorcías la oreja", era inenarrable, subidón de adrenalina al instante, que maravilla de moto, además siempre con la sensación de tenerlo todo controlado, que además en caso de tener que frenar con cierta urgencia, los dos discos delanteros asistidos por pinzas de anclaje radial funcionanban a la perfección deteniendo sin complicaciones el conjunto en un abrir y cerrar de ojos. La estética de la moto estaba logradísima, con el escape saliendo por debajo del "testimonial" asiento del paquete, su carenado envolvente y afilado y su innegable parecido a la RCV210 de Moto GP, que por aquel entonces dominaba como nadie Valentino Rossi.
Otra de las cosas que te cautivaba nada más encender el contacto, era el rugido ronco que salía por el escape, espectacular! y en el momento que en punto muerto girabas el puño del acelerador, la aguja salía disparada como una posesa hacia la zona roja del cuentarrevoluciones. De esta moto recuerdos buenísimos momentos, sólo algun que otro susto, ya que como por aquel entonces, los embragues antirrebote no se habían extendido, en reducciones bruscas se bloqueaba la transmisión, provocando un derrape con la rueda trasera, que si no estabas preparado, te llevabas un susto importante.
En resumen, una moto muy recomendable para adentrarte en el mundillo de las deportivas, que nunca te va a poner en apuros a no ser que tú te los busques, y que aún así, te permitirá rectificar y salir indemne del problema. Además es un modelo que todavía hoy en día en el mercado de segunda mano puedes encontrar alguna que esté en buenas condiciones y a muy buen precio.



sábado, 27 de noviembre de 2010

Honda VFR-800 FI ´01

Honda VFR-800 FI ´01


Ésta fue, mi primera moto gorda, recuerdo que el día que fui a recogerla, estaba muerto de pánico, no sabía como respondería cuando enroscara el acelerador. Pues lo que me encontré, era la suavidad hecha moto. Imaginaos el salto de una NSR de 125 c.c. a una VFR de 800 c.c., era como estar en otro planeta, una vez cómodamente acoplado en el mullido asiento, tenías delante de ti un cuadro de mandos que se leía y entendía con una velocidad pasmosa, la calidad de los interruptores sabiamente colocados en las piñas del manillar, te permitía manejarlo todo con increíble facilidad, pero lo bueno era cuando la "retorcías un poco la oreja", de su precioso tubo de escape salía un zumbido maravilloso, e ibas encadenando marchas con una suavidad inusitada, será lo que nunca olvidaré de este modelo, (he tenido dos VFR), parece una moto eléctrica, la suavidad del acelerador y de su entrega de potencia es única en el mercado de motos.
Te permitía hacer viajes con una comodidad media-alta, no tenía una gran autonomía, entre 225 y 275 km, dependiendo del ritmo, pero era más que suficiente porque tu culo y tus riñones, pedían ya a gritos una paradita.


Cuando te metías en faena, en carretera de curvas, te permitía ciertas alegrías, pero no demasiadas, ya que aunque siempre se le ha etiquetado como modelo sport-turismo, yo lo metería principalmente en turismo con alguna capacidad sport, con este modelo fue con el primero con el que roce estribera en el suelo en una curva, menudo susto me llevé!, gracias a Dios, no pasó nada más que hacer una paradita en el arcén para recuperarme del sobresalto y seguir. El mantenimiento no era excesivo, siempre y cuando tengamos presente que es un vehículo de cierta tecnología ya, y necesita un control y hay ciertas piezas que cuando te toca cambiarlas, conviene que tomes aire antes de enterarte del coste, como el kit de arrastre...
En mi caso, me sirvió para enamorarme más si cabe de las motos y para adentrarme en el club de las motos de alta cilindrada, para enseñarme a conducir y controlar una moto grande y relativamente pesada, ya que con los llenos realizados se iba a 250 kg. y por supuesto para reafirmar el pensamiento de que Honda, hace motos fiables como nadie, la compré de segunda mano con 12.000 km, y la vendí con 28.000 km después de un año y medio, me llevó a Pingüinos por primera vez, al Gran Premio de Jerez por dos veces, a León, Burgos, tantos y tantos sitios, en los que disfruté de viajes muy , muy divertidos, además siempre con el añadido de que  es un modelo que en el mercado de segunda mano mantiene bastante bien su valoración. En resumen una moto altamente recomendable para cualquier piloto, que tenga un mínimo de experiencia, para disfrutar de infinidad de km. Y recordad, que el mejor control de tracción y de velocidad para una moto, está en nuestra cabeza, no lo desconectéis cuando vayáis encima de ella.



martes, 23 de noviembre de 2010

Suzuki Bandit ´05

Suzuki Bandit ´05


Hoy pasaremos revista a la moto de mi amigo Valentín, Suzuki Bandit´05.
La verdad es que he compartido bastantes escapadas de fin de semana con mi amigo y su Bandit, cuando hablé con él para que me contara cosas de su moto me dió muchos "titulares", pero hubo uno que se me quedó grabado. "Si quieres una deportiva no te compres una Bandit". Esto no quiere decir ni mucho menos que no esté contento con ella, todo lo contrario, la prueba es que todavía la tiene. Lo que me contó fue. Es una moto amable, que no te exige grandes esfuerzos físicos para dominarla, ni te pide que seas piloto de Moto GP, para llevarla y disfrutar con ella, como vehículo para la ciudad y alrededores es excelente, con una postura de conducción muy lograda, cómoda, con todos los mandos al alcance, que necesita poco mantenimiento y tiene una mecánica muy trillada por parte de la marca, que no suele dar problemas. Es una gran opción como moto-escuela, te permite desenvolverte bien dentro de ella aunque seas talla XL, además tiene un consumo razonable y una estética muy lograda, (particularmente me gusta más el modelo ´05 que el actual).



Otra cosa muy distinta es cuando decides salir de curvas el fin de semana, mientras que vas a un ritmo normal, no hay ningún problema y disfrutas del paisaje cómodamente ubicado a los mandos de la Suzuki, en el momento que le empiezas a buscar las cosquillas es dónde aparecen sus puntos débiles. Las suspensiones vienen con un tarado blando de fábrica y aún endureciéndolo todo lo posible no consigues tener el "feeling" que te gustaría, el tren delantero no ofrece mucha confianza, en cuanto a motor se echa en falta un poco más de caballería en la salida de las curvas, sus 78 CV. se hacen un poco cortos, no para buscar velocidades ilegales, sino para salir de los ángulos con contundencia y seguridad. La "chicha" de verdad se encuentra entre las 7.000 r.p.m. y las 9.000 r.p.m., el cuentarrevoluciones llega hasta las 13.000 en las que se produce el corte de encendido, pero de las 9.000 a las 13.000, no hay mucho que rascar, es alargar el recorrido para conseguir mayor velocidad punta. En cuanto a la protección no comentaré mucho, ya que el que se compra una naked, como bien dice mi amigo, ya sabe a lo que se expone. 
En definitiva podemos resumir que la Bandit, es una moto muy completa para introducirte en el mundillo de las dos ruedas, con una relación precio-calidad bastante ajustada y que cuando has hecho unos kilómetros con ella parece que la hubieras tenido desde siempre.


viernes, 19 de noviembre de 2010

Honda NSR 125 ´98

Honda NSR 125 ´98


En los próximos días pretendo pasar revista a las motos que he tenido y a las de mis amigos, todas las recuerdo con enorme cariño por distintos motivos, pero algunas me marcaron especialmente.
Empezaremos por la primera que tuve, a pesar de la oposición frontal de mis Padres para que tuviera moto, (siempre supe que lo hacíais por protegerme), al final, cuando cumplí 25 años pude comprarme la primera. La Honda NSR 125, ésta, como comprenderéis, es la que recuerdo con mayor cariño, después de lo que me costó conseguirla, todavía recuerdo el día que fui al concesionario para recogerla, estaba de los nervios...y la verdad es que no me defraudó para nada.


Era una moto que te recibía muy bien, era espaciosa incluso para gente más o menos grande como yo, 1,87 m. de altura, pero lo que más me gustaba era como estiraba a partir de las 4.000 r.p.m., te daba un subidón espectacular, obviamente sabiendo lo que teníamos entre manos, era una 125 y no una 1000, pero para mi, que lo más potente que había probado era una Rieju de 50 c.c. de cross, os podéis imaginar lo que era disponer de una máquina que te permitía manejar  34 CV. El mantenimiento era casi nulo, a excepción de la revisiones ordinarias, pero como en cualquier otro vehículo, no daba ni un solo problema, no en vano era un Honda, y si esta marca destaca por algo es por la fiabilidad de todos sus modelos, quizás fue éste uno de los motivos por los cuales, casi siempre me he decantado por la marca del ala dorada. 
A pesar de no ser una moto preparada para grandes viajes, recuerdo haberme hecho varios trayectos Madrid-Albacete, Albacete-Madrid, y totalmente encantado de la vida, había que parar cada 100 km, pero cuando te bajabas en la gasolinera con los riñones destrozados y la mirabas, se te quitaban todos los males y ya estabas deseando volver a subirte, disfrute de ella durante casi tres años, en los que la hice apróximadamente 18.000 km. Después de pasar muy buenos ratos la vendí por motivos que ahora no vienen a colación y estuve casi un año en sequía, hasta que decidí subir al siguiente nivel. 
Había varios colores en los que se vendía este modelo, el que yo tuve es el de la foto, después de 13 años me sigue pareciendo una preciosidad.